martes, 4 de noviembre de 2014

Flores en noviembre




Llueve mientras escribo. El bosque está sumido en la niebla pero el agua limpia y hace brillar las vincas y las hiedras. No se dónde se habrán cobijado las ardillas, los jabalíes y demás vecinos. 
Después de un verano de agua, octubre ha sido cálido, brillante, nos ha regalado inusuales días de sol intenso, ocasiones de paseos y comunión con el entorno. Salir al exterior, respirar el aire puro del bosque sentir los aromas húmedos de la tierra y las setas, y los cálidos de la flor del romero o de los últimos jazmines. Escuchar la despedida de los pájaros que emigran. Sentir que el mundo es naturaleza, y que nosotros somos sólo un elemento más, pasajero.
Darnos la oportunidad de contemplar. Abrir los ojos, estar atentos, parar el tiempo, contemplar. Así podremos ver la belleza de la vida y ser conscientes de la destrucción de la muerte, comprender nuestro sitio. Tal vez, nuestra vida.
La niebla perfila las siluetas de los árboles, y los dota de una perfección exquisita, nítida. En medio de la bonanza del otoño, un almendro se equivoca y empieza a echar flores como si fuera primavera… o no se equivoca y sólo quiere florecer? Todo está en orden?
Hay flores en noviembre. Las pequeñas capsulitas blancas del madroño, tan generoso que florece y da frutos al mismo tiempo, ambos de una hermosura indescriptible. Los distintos tonos rosados del brezo, alegrando el bosque en focos de luz. Las últimas flores del romero, dando un respiro de vida a las abejas antes de su hibernación. Hay flores en noviembre, cuando la luz claudica y parece que la vida se tiene que acabar, cuando la niebla empaña los cristales, cuando el sol deja de calentar… hay flores.
El entrenamiento de nuestra mirada nos permite ver esas flores, bendecirlas, acogerlas, agradecer su presencia, una muestra mínima de la grandiosidad de la vida. Saber que somos ellas, y que nuestra esencia es florecer más allá de las estaciones.

jueves, 15 de mayo de 2014

Guisantes, deliciosas perlas verdes




Su uso se remonta al inicio de la agricultura en el neolítico y  desde hace 7000 años en la cuenca mediterránea, Egipto, India y el cercano oriente. Griegos y romanos los consideraron un alimento de base, nutritivo, energético y consistente. Durante el medioevo se consumió como legumbre seca y como forraje para ganado. ¡La princesa del cuento no conocía los guisantes tiernos! Fue en las refinadas cortes del  siglo  XVII, donde se introdujeron los guisantes frescos, “de azúcar”, como un manjar que causaba sensación y era un lujo innovador por su carácter estacional.

Con las técnicas de conservación industrial, como el enlatado y la congelación, se  volvieron  disponibles durante todo el año y asequibles para todo el mundo, de modo que en la actualidad son ampliamente usados. Incluso se utilizan sus almidones para elaborar plásticos orgánicos. Pero el aroma y delicadeza de sabor del guisante fresco sigue siendo insuperable, especialmente cuando el grano no está muy hecho. Hay variedades como el guisante “lágrima” de Guipúzcoa, con un toque marino, a las que denominan “caviar vegetal”.


Cultivo

El Pisum sativum es una planta anual, de la familia de las leguminosas, característica por echar numerosos zarcillos que se enredan en cualquier apoyo que encuentran. Por eso es conveniente tutorarla, incluso en las variedades enanas. Generalmente no se usan cañas, como en las judías o los tomates, sino ramas cortadas de la poda, con las que se crea una malla colocando hilos en horizontal. Su progreso tiende a crear una red o cepillo, más que a ser muy alto. Las variedades enanas crecen hasta los 60cm y las trepadoras metro y medio. Ambas se extienden hacia los lados, dejando que pase la luz y el aire y que caigan sus vainas con elegancia. En cada una hay una media de siete granos.

En nuestras latitudes es un cultivo largo, de invierno. Prefiere los suelos de textura ligera, ricos en materia orgánica, buen drenaje y alcalinos. Necesita una temperatura del suelo inferior a 18º para evitar las plagas, y aguanta hasta -5º C. Es tradicional sembrarlo en octubre, para “El Pilar”, junto con las habas. Con las lluvias de otoño brotan y empiezan a desarrollarse. El frío de diciembre y enero estanca su crecimiento, pero en cuanto alarga la luz y llegan las primeras lluvias, la planta da su tirón definitivo que permite obtener las primeras vainas con la primavera. O antes para los tirabeques, llamados “de nieve”, que se cosechan menos granados. Se adapta a otros climas siempre que no le falte el agua durante la floración y el engorde de las vainas. En zonas de frío muy riguroso, se siembran en enero o febrero para prevenirlos de las heladas fuertes, hacen un ciclo corto y empiezan a producir en abril o mayo. Se cosechan cuando no están maduros, para mantener la frescura del vegetal en crecimiento. Los guisantes secos se dejan en la mata hasta que amarillean.

La guisandera es una planta de color turquesa con la flor blanca o rosada. Existe un tipo ornamental de color rosa intenso. Gregor Mendel la utilizo en sus estudios sobre genética por su diversidad. Existen numerosas variedades, con granos más o menos redondeados y vainas en tonalidades que van desde el amarillo hasta el morado pasando por el verde tradicional.


Propiedades nutricionales

Los guisantes tiernos establecen un sugestivo puente entre verduras y  leguminosas que permite aprovechar las propiedades nutritivas de ambos grupos de alimentos. Contienen un elevado nivel de agua orgánica y fibra que los hace ligeros, alcalinos y depurativos, como las verduras. Son vegetales frescos, se pueden tomar crudos en ensalada y contienen una elevada concentración de vitaminas, enzimas y antioxidantes: más del doble que otras legumbres tiernas como habas y judías verdes y mucho mayor que en las secas. Con  150 gr se cubren las necesidades diarias de las vitaminas C y K y una alta  porción de la antioxidante A, así como luteína, taninos y fitatos anticancerígenos.

Destacan de una manera muy marcada como fuente de vitaminas del significativo grupo B, con saludables efectos sobre el estrés y los desequilibrios nerviosos, como fatiga, insomnio y depresión. Una ración de 150 gramos satisface la mitad de las necesidades diarias de vitamina B1 o tiamina, y de B9 o ácido fólico, así como un elevado porcentaje de B2 o riboflavina, B3 o niacina y B6 o piridoxina. Ayudan afrontar la astenia primaveral porque resultan muy revitalizantes, llenan de energía y permiten mantener un estado de ánimo positivo. Estos resultados no se aprecian sólo en los tejidos celulares del sistema neuronal, sino que exteriormente pueden apreciarse en la tersura y brillo del cabello, la piel y las uñas.

Como legumbres, contienen una tasa de proteínas muy superior al de las hortalizas, pero son más ligeras y digestivas que las de lentejas o garbanzos. Su proporción casi alcanza el 6%, mucho más elevada que la de judías verdes y habas. Destaca el aminoácido lisina que complementa bien con los de los cereales como arroz o pasta y los de los frutos secos. Estos prótidos se utilizan íntegros en crudo, o con un descenso mínimo cocidos, porque apenas absorben agua. Por eso son adecuados en las épocas de crecimiento, gestación, infancia y adolescencia, y para la renovación celular en las personas adultas. Los guisantes secos alcanzan un 23% de proteínas.

Entre los minerales destaca un elevado porcentaje de fósforo, que triplica el de judías y habas, así como de magnesio, necesario para la síntesis de las proteínas. Junto con una tasa muy aceptable de calcio y cinc mantienen la salud ósea y previenen de la osteoporosis. Por otra parte, 100 gr de guisantes cubren el 10%  de las necesidades de hierro en las mujeres y algo más de los hombres. Gracias a su elevado índice de vitamina C y de ácido fólico se garantiza su absorción, de modo que son una prevención frente a las anemias. Su riqueza en potasio los hace altamente diuréticos. Al cocerlos, el potasio se reduce casi a la mitad, el fósforo en un 10% y las vitaminas B1 y C en más de un 25%, aunque mantienen sus proteínas y el resto de minerales.

La cantidad de carbohidratos es moderada, un 11 %. Cuando los guisantes están frescos sus azúcares son simples y fácilmente digeribles, aunque paulatinamente se van trasformando en almidón. Por eso conviene tomarlos recién recolectados y poco desarrollados. A pesar de su dulzor son muy adecuados para las personas diabéticas por su riqueza en pectina, una fibra soluble que reduce el ritmo de la digestión equilibrando una absorción de la glucosa gradual, que beneficia al páncreas y la producción de insulina.  Otros componentes hipoglucémicos presentes en los guisantes son los ácidos ascórbico y salicílico y los oligoelementos cromo y manganeso. Todos ellos contribuyen a estabilizar la sensación de saciedad, de modo que  quitan el hambre y proporcionan energía durante horas, por lo que son ideales para criaturas en crecimiento y deportistas, así como para las dietas de adelgazamiento.

Otro efecto de esta fibra soluble es que reduce la absorción del colesterol dañino y de grasas saturadas que forman placas de ateroma en las arterias. Los guisantes son vasodilatadores, una importante prevención para la salud cardiovascular. Por otra parte, la fibra insoluble actúa contra el estreñimiento y evita la sedimentación de sustancias potencialmente cancerígenas,  facilitando la evacuación. Pero al ser menos áspera que en otras leguminosas, no provoca digestiones pesadas, ni gases.


Usos en la cocina

La primavera nos ofrece la oportunidad de descubrir el delicioso aroma y textura de los guisantes que acaban de salir de la huerta. Se desgranan apretando suavemente su vaina entre los dedos y sacando las bolitas. Es común ir comiéndolos así tal cual, gozando por anticipado de sus propiedades nutritivas. Su textura crujiente permite usarlos como saludables snacks para ir picando como un tentempié. En crudo mantienen todas sus propiedades y ofrecen un apreciado valor a las ensaladas verdes, complementando el efecto de hojas y raíces.
Los guisantes tienen inmensas posibilidades culinarias y forman parte del acompañamiento de los más diversos platos a los que aportan sabor, color y propiedades. Combinan bien con todo tipo raíces: zanahorias, remolachas, cebollas, ajos y puerros. Son muy agradecidos con los condimentos de hierbas aromáticas como menta, hierbabuena, albahaca o cilantro, y de especias como pimientas, cúrcuma y curry. Casan muy bien con  salsas ligeras como la elaborada con harina rehogada desleída en caldo de verduras o vino blanco. Se han de desgranar justo en el momento de usarlos y no excederse en los tiempos de cocción. Los más tiernos basta con cocerlos en agua o al vapor tres minutos. Si están más granados se cuecen entre cinco y diez minutos, o se agregan al final de los guisos. Si se añaden un par de hojas de lechuga al caldo, su savia hace que resulten aún más suaves. Para preservar su bonito color, se pasan por agua helada una vez cocidos. Para un plato principal la ración es de unos 150 gr, y la mitad para guarniciones.

Se suelen rehogar en aceite de oliva, con ajo, tomate y hierbabuena. O al estilo francés, con mantequilla, cebolleta, vinagre y tomillo. Son deliciosos en sopas y cremas, con cebolla y pimentón. O en menestras, junto con otras verduras de temporada como alcachofas, brécol y habas. Al mezclarlos con cereales se optimizan sus proteínas en platos deliciosos como paellas, ensaladillas de pasta y guisos de cuscús. Estofados con puerros y zanahorias se asocian a elementos más consistentes, como patatas, seitán, o albóndigas. Casan muy bien con los huevos en tortillas budines o mayonesas. Y son un clásico de los rellenos de tartas y empanadas. Una salsa muy apetitosa se obtiene batiéndolos con aceite y ajo hasta emulsionar. Cuando los guisantes son de cultivo ecológico podemos reutilizar sus vainas para el añadir al caldo de verduras y enriquecerlo con  proteínas, minerales y un delicado sabor.

Otra opción gastronómica más que exquisita son los tirabeques. Estas vainas tan tiernas y delicadas se toman cocidas al vapor o bien salteadas en plancha o wok, y hacen la delicia de sus comensales. Su nombre proviene de que en un extremo parecen tener un pico (bec en catalán) que si se estira saca la fibra exterior de la vaina, haciéndolos aún más apetitosos para su consumo. Una manera sumamente sencilla de tomarlos es simplemente en un hervido con patatas. En la cocina japonesa se rebozan y se toman en tempura.

En los países anglosajones y del norte de Europa son tradicionales las sopas, cremas y salsas elaboradas con guisantes secos de guardar. En la cocina indostaní también se consumen en seco, pero partidos y pelados en forma de delicados dhals.



lunes, 30 de diciembre de 2013

Preparando alcachofas para la cena

Asadas sobre las brasas son verdaderamente exquisitas


Si alguna verdura es especialmente valorada como producto delicado y propio de la buena mesa, es precisamente la alcachofa. Cruda, asada, al vapor o en cualquier forma que se prepare es sinónimo de calidad y buen gusto, y es apreciada en las mejores cocinas. Pero sobre todo, la alcachofa tiene una reputada fama por sus efectos depurativos y de la salud.

La característica más destacada de la alcachofa es su efecto protector del sistema digestivo, y más concretamente sus beneficios sobre el funcionamiento hepático biliar, ya que favorece la secreción de bilis y regenera el hígado. Esto es debido a una sustancia un tanto amarga llamada cinarina que actúa sobre las células del hígado logrando que aumenten su producción de bilis. La cinarina facilita el vaciamiento de la vesícula, de modo que combate las afecciones biliares y la formación de  piedras. Por eso mismo, facilita las digestiones pesadas de las grasas y regulariza las funciones  del intestino.

La cinarina actúa también sobre las células del riñón, provoca una mayor producción de orina, y un eficaz efecto diurético que mitiga la retención de líquidos o edemas. Estas propiedades depurativas ayudan al organismo a desechar toxinas, a limpiar la sangre y a acelerar el metabolismo provocando una constante quema de calorías. Favorecen la eliminación de urea, colesterol y ácido úrico, así como de desechos de alcohol u otras drogas. Como las alcachofas son muy ligeras y contienen un elevado porcentaje de agua y de fibra, son muy adecuadas para las dietas de adelgazamiento y para la celulitis. Por si fuera poco, su carbohidrato principal es la inulina, beneficiosa para las personas con diabetes porque no aumenta los niveles de glucosa, y que es asimismo, muy favorecedora del desarrollo de la flora intestinal. También ayuda a disminuir los niveles de colesterol en la sangre y a proteger de la arteriosclerosis.

Comer alcachofa está indicado para todos. Además de todas sus propiedades nos aporta  sales de calcio y de potasio, minerales como hierro y fósforo, vitaminas A, C y  B3, y oligoelementos como el cobre y el manganeso. Su característico sabor es aperitivo, de modo que se recomienda en casos de inapetencia. Sólo deben moderar su consumo las mujeres lactantes, porque parece que modifica el gusto de la leche materna. Otras virtudes no tan conocidas son su efecto sedante sobre la tos y su adecuada función en casos de ansiedad y enfermedades nerviosas.

En cocina se ha considerado la alcachofa como un alimento fino y de lujo. Tiene el acierto de su sabor particular, ligeramente amargo al principio y dulce al final. Por eso, permite las preparaciones más sencillas sin perder su valor. Cuando es tierna, es un placer comer el corazón crudo en ensaladas, cortado finamente y aderezado con ajo, perejil y limón, que se usa siempre para evitar que ennegrezca. Crujiente y jugosa,  provoca una sensación de frescor en la boca. Cuando se prepara, morder la parte más blanca de las hojas que se arrancan es un delicado placer para el paladar. Otros modos de comerla es hervida al vapor o con una cantidad mínima de agua, para evitar que se pierdan sus vitaminas. Asada sobre las brasas o en el horno, ligeramente aderezada es verdaderamente exquisita. También es muy apropiada en estofados y cocida con arroz o patatas. Siempre se ha de aprovechar el caldo de su cocción, por sus efectos de salud. Incluso se hacen decocciones de sus hojas para utilizar como tisana depurativa y revitalizante. Incluso se puede tomar un zumo vitamínico licuándola junto con zanahoria y limón.

Cuando vayamos a comprar alcachofas las buscaremos frescas, que pesen, con hojas prietas, de tacto duro y sin manchas. Hay diferentes variedades, la mayoría verde oscuro pero también algunas moradas. Las primeras que llegan, con el otoño, provienen del litoral mediterráneo y son alargadas y pequeñas. Más hacia la primavera llegan las de Tudela, de forma más redondeada y con un orificio circular en la parte superior. Son muy  tiernas y sin en su interior.

El consumo de las alcachofas tiene un efecto especial sobre la percepción del gusto de la mayoría de las personas. Hay catadores que están convencidos que las alcachofas arruinan el sabor de los buenos vinos. Su ácido orgánico modifica la percepción del dulce en la mayoría de las personas. Para observarlo basta con tomar un vaso de agua después de haber comido alcachofas.

Otros usos de la alcachofa son en la industria cosmética, que  utiliza el zumo por sus calidades bio-activas, vivificantes y tónicas para la piel. También  se extrae su esencia  para licores aperitivos y digestivos.

viernes, 29 de noviembre de 2013

¡Cielos, las grasas!




De los tres grupos de grandes nutrientes, carbohidratos, proteínas y grasas, los lípidos son los que generan más confusión en su uso. A menudo tienen mala fama porque sólo se conoce de ellos que su exceso se acumula y nos puede engordar. Debemos saber que no todos los tipos de grasa son iguales y que la proporción de consumo diario se estima a razón de un 25-30%. Sus importantes funciones orgánicas consisten en:

·         Como vehículo por el que circulan las vitaminas liposolubles A, D, E y K.
·        Forman parte de las membranas de las células, especialmente del sistema nervioso y el cerebro.
·         Para resguardar de posibles golpes algunos órganos, como los riñones.
·         Protegernos de los cambios de temperatura.

Lo que sucede es que muchos compuestos grasos no se detectan fácilmente porque están camuflados entre otros nutrientes, y por eso a menudo se suele exceder el porcentaje idóneo, que se acumula en las células adiposas del cuerpo. Además determinados lípidos tienden a interferir en el funcionamiento normal del sistema cardiovascular. Por ello es indispensable aprender a distinguir entre los necesarios y los perjudiciales. La división se establece según su composición química y su relación con el organismo:

·         Grasas insaturadas: Ejercen funciones orgánicas imprescindibles para el organismo y neutralizan los efectos de las grasas perjudiciales, como el exceso de colesterol dañino. La mayoría son de origen vegetal y permanecen líquidas a temperatura ambiente, como los aceites. Su consumo en crudo es deseable y beneficioso. Cuando se fríen los aceites o se tuestan los frutos secos, el calor las vuelve saturadas. Hay de dos tipos:

o        Monoinsaturadas: Se encuentra en aceites vegetales de presión en frío, especialmente en el aceite de oliva, en el aguacate, los frutos secos y las semillas oleaginosas.
o        Poliinsaturadas: Están formadas por ácidos grasos esenciales como los ácidos omega 3 y omega 6. Sólo las podemos obtener por la dieta. En aceites vegetales de presión en frío, frutos secos como o las nueces y semillas como el lino y las pipas de girasol. El aceite de pescado azul aporta omega 3.

·         Grasas saturadas: Se reconocen porque son sólidas a temperatura ambiente. No son recomendables, porque elevan el nivel de colesterol dañino y la probabilidad de formación de trombos en la sangre. La mayoría se encuentran en alimentos de origen animal, como carnes, embutidos, quesos, mantequilla, o yema de huevo. Pero también las hay de origen vegetal como las mantecas de cacao o de palma.  No deberían sobrepasar un 5% del total de lípidos.
·         Grasas trans: Son grasas que han cambiado su composición por procesos industriales, como las margarinas, que proceden de aceites vegetales, pero se han hidrogenado para darles una consistencia sólida y estabilidad, con lo cual pasan de ser insaturadas a saturadas. Son las más perjudiciales porque elevan los niveles de colesterol dañino al tiempo que disminuyen los de colesterol saludable, con lo que incrementan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes. Se utilizan con frecuencia en comidas rápidas, bollería industrial, alimentos procesados y fritos.

viernes, 18 de octubre de 2013

Boniato: sabroso magma


La pulpa de los boniatos tiene el mismo color candente de la lava.  Una vez asados, con el aspecto terroso de su piel simulan ser piedras que rompen incandescentes en puro magma humeante, lleno de aroma, luz y calor. Ardor nutricio de las entrañas de la tierra. Fuego inofensivo que proporciona vida y alimento. En el territorio de los antiguos volcanes andinos y del istmo americano lo saben bien, y la batata o camote significa sustento, casi tan apreciado y divino como el propio maíz. Había sido elemento básico de las dietas precolombinas mucho antes de que Linneo lo bautizara con el nombre de Ipomea batatas, de la  familia de las Convolvuláceas, sin ningún tipo de parentesco con las patatas, a pesar de su aspecto. Figura en la lista de los alimentos más importantes del mundo, tras el arroz, el trigo, el maíz y la mandioca, por ser una fuente muy importante de hidratos de carbono y de betacarotenos. Incluso la patata queda empobrecida a su lado. Nosotros los encontramos casi exóticos, aunque se encuentran todo el otoño en el mercado. Debemos aprender a valorarlos y usarlos más allá de fechas limitadas.

Se cultiva tanto en regiones tropicales y subtropicales como en los países cálidos de nuestras zonas templadas.  Es una planta de tallos trepadores, de 2 a 3 metros de largo, grandes flores rojas y frutos triangulares y negros. Las raíces numerosas y ramificadas, dan origen a gruesos tubérculos, los boniatos, de largas formas ahusadas, en todos los tonos del naranja al rojo o al ocre, y que pueden llegar a pesar hasta 3 Kg., aunque los de tamaño medio oscilan sobre los 200 gr. Su pulpa es tierna, carnosa y dulcemente  perfumada.

Las variedades se diferencian por la forma, el tamaño, el color de la pulpa y el dulzor. Las diferencias de sabor de los distintos tipos de boniato se deben sobre todo a su contenido en carbohidratos. Algunos cultivos intentan aumentar la relación de almidón frente a los azúcares, para que sea cada vez más aceptado como alimento básico en guisos con verduras y purés. Las variedades de color rosa y anaranjado son las más ricas en caroteno, precursor de la vitamina A. Son más dulces y suelen tomarse asados o en postres
  • Boniato común: de sabor dulce, su color oscila entre el amarillo y el naranja intenso. Los de “veta roja” tienen el corazón más oscuro.
  • Boniato de Sudamérica: de pequeño tamaño, posee una carne muy dulce de color anaranjado.
  • Boniato rosado de Málaga: voluminosos y ovoides, de color rojo con tendencia al castaño por fuera. Muy productivo y de buen sabor.
  • Boniato de amarillo de  Málaga: pulpa amarillo claro o blanco, poco dulce.

Al comprar los boniatos hay que elegirlos con la piel suave y firme al tacto. Han de ser bien duros y verse muy frescos. Para postres se eligen los de pulpa anaranjada, que son más dulces, y para guisos y purés los de pulpa blanquecina. Es una buena idea lavarlos debajo del grifo de agua y rasparlos, para eliminar la tierra y prevenir la decoloración de su interior. Se guardan en un lugar fresco, oscuro y aireado, lejos de las fuentes de calor, pero no en la nevera.

En cocina los boniatos están considerados como los más deliciosos de todos los tubérculos, no sólo por su sabor, sino también por su versatilidad. En Sudamérica se utilizan en muchos platos tanto dulces como salados y aquí el interés por la alimentación natural está intensificando su consumo. La forma más digestiva de comerlos es asados. Se les practica dos cortes y se hornean durante una hora a 190º C. De esta forma sencilla son ligeros porque no precisan aderezo ninguno, y se saborea en toda plenitud su delicado y perfumado aroma. A pesar de la tradición, no es aconsejable mezclarlos en una misma comida con castañas, porque la mezcla es flatulenta e indigesta. Lo ideal sería tomarlos solos, como en una merienda, que incluso se puede llevar a la escuela, o bien como segundo plato de una cena, tras una ensalada ligera.

Otra forma de consumo habitual es como postre. Se utilizan para hacer compotas, como relleno de empanadillas y hojaldres, en galletas, confituras y como ingrediente de pasteles. Para ello se acostumbran a cocer con piel durante 20 minutos y se pelan antes de mezclarlos con el resto de ingredientes como almendra, piñones o higos, pasas y ciruelas desecadas. También es amigo de la ralladura de limón, la canela y la vainilla. Combina bien y contrasta su sabor  con algunos  productos lácteos, como el requesón, y con frutas dulces de temporada, como las granadas.

Pero su valor alimenticio y su sabrosa pulpa lo hacen indicado en la elaboración de muchos otros platos. Pelado y a trozos es un ingrediente muy apreciado en potajes, estofados y purés ya que es más digestivo que la patata. Combina bien con cebolla y todo tipo de hortalizas que hacen contrastar colores y sabores, como el pimiento verde o el puerro. En muchos países gusta de aderezarlo con pimienta.

VALOR NUTRICIONAL

El boniato es uno de los tubérculos más saludables. Nos proporciona una valiosa cantidad de nutrientes. Su valor energético es superior al de la patata, y además posee mayor cantidad de hierro, betacarotenos y vitamina C. Se considera que un alimento es rico en un nutriente cuando una ración -200 gr. de boniato- aporta más del 10% de las necesidades diarias:

  • Carbohidratos: 49 gr. Su almidón está compuesto en su mayor parte por amilopectina que es fácilmente digestible y tiene también un contenido apreciable en azúcares. Recordemos que el consumo de carbohidratos ha constituir la mitad de una dieta bien equilibrada. Por su cualidad regeneradora es muy bueno para los que precisan energía, para niños y ancianos y para personas débiles. Sólo deben limitarlo las personas que padecen diabetes.
  • Fibra: 17%. Gran cantidad de hemicelulosa, que es más blanda que la celulosa. Por eso es más asimilable que otras hortalizas, e incluso ejerce un efecto balsámico para las molestias del tracto digestivo. Es muy saciante, y como no aporta grasas es más ligero que otros productos más desequilibrados. Sin embargo, no es laxante, porque las antocianinas de su corteza le dan un cierto valor astringente.
  • Betacarotenos o provitamina A: 250 %. Más que espectacular, una sola pieza dobla las necesidades diarias. Cuanto más anaranjado más cantidad contiene. Son importantísimos antioxidantes que protegen la formación y mantenimiento de la piel, las membranas mucosas, los huesos, dientes y muy  especialmente los ojos y la vista. Participan en la formación de enzimas y hormonas, y en la prevención de infecciones.
  • Vitamina C: 76%. Otro antioxidante fundamental, que refuerza el sistema inmunológico, y protege contra enfermedades infecciosas y degenerativas. Reduce el riesgo de padecer cardiopatías. Facilita la absorción del hierro. Participa en los procesos de desintoxicación del hígado. Favorece la buena cicatrización y convalecencia. Ayuda a evitar el insomnio y el ánimo deprimido.
  • Vitaminas del grupo B: especialmente piridoxina o B6 (30%),  ácido pantoténico o B5 (20%),  riboflavina o B2 (20%),  ácido fólico o B9 (14%) y tiamina o B1 (15%). Es esencial su acción conjunta sobre el sistema nervioso, contra la ansiedad y el decaimiento. También para el mantenimiento de todos los tejidos, tal como puede observarse en la belleza  de la piel, el cabello y las uñas.
  • Minerales: Hierro (10 %) necesario para la producción de hemoglobina, contra la anemia y falta de energía. Potasio (10%)  excelente para personas con hipertensión arterial, y para la eliminación de líquidos. Manganeso (14 %) oligoelemento con función antioxidante.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Viu plenament i crea el món que vols

Quan som actius en la cura de la nostra salut i emocions, així com en les relacions amb els altres i l’entorn, gaudim d’una experiència de vida sana, joiosa i coherent.

jueves, 26 de septiembre de 2013

¿Qué es Bonavida099?

BonaVida 099 es un proyecto filosófico que consiste en un propósito de actualización de las propias capacidades con el objetivo de conseguir una vida más plena personal y colectivamente. BonaVida 099 llama a recrear el ideal de liberación de una vida filosófica. Es, al mismo tiempo, un llamamiento al compromiso en un momento histórico en que la pasividad no es inocente y donde cada pequeña acción consciente puede significar un gran paso. Significa una reflexión sobre la responsabilidad que cada persona tiene con referencia a su propia vida y como su acción o inacción repercute en todo su entorno. Por eso, invita a la participación activa como sujetos en un propósito de progreso que se configura sobre tres ejes.

 1.      Eje del conocimiento o desarrollo de la “conciencia de sí”.

 El primer paso para participar de un proyecto como BonaVida 099 es aceptar el precepto de auto conocimiento  
       Noción de uno mismo: Descubrimiento y aceptación de las características propias, del potencial cuyo desarrollo conduce hacia la excelencia.

         Visión del mundo: Esclarecer conceptos y creencias en relación a la vida, los demás y el entorno.

Este proyecto puede ser entendido como un compromiso que no supone simplemente desarrollar una idea, o un negocio, sino desplegar la propia esencia, aquello que hace única a cada persona, para lo que está capacitada y en lo que puede ser útil y beneficiosa. Tras esclarecer las creencias relacionadas con el entorno, el análisis de las capacidades desemboca en el planteamiento de los objetivos de la existencia y en cómo se puede llevar a cabo un plan de vida en coherencia con los mismos.

Estas predisposiciones se configuran en cada persona junto con los diversos aprendizajes de una manera exclusiva, que permite el desarrollo de sus habilidades de un modo que para otro sujeto no sería posible. El cuidado de estos talentos puede llevar a la excelencia en algunos campos, lo cual es un bagaje que puede y debe ser trasladado al campo  comunitario, en tanto que es en el conjunto del ejercicio de estas destrezas debidamente planteadas y perfeccionadas donde puede establecerse un real progreso en lo social, en lo científico, en lo cultural, en lo político, en lo artístico y en todas las ramas en que un ser humano sea capaz de plantear un proyecto vital, desarrollarlo y difundirlo.

En el actual momento histórico se están produciendo cambios profundos en los paradigmas y las estructuras de lo real. Los poderes fácticos, económicos y políticos a menudo no ofrecen respuestas adecuadas para resolver los retos de justicia social y emancipación humana que el nuevo siglo nos exige. El descontento y el desconcierto de una gran mayoría de ciudadanos del mundo dejan paso a un movimiento global en el que millones de personas anónimas se convierten en sujetos activos comprometidos con ideales de coherencia ética y que activan con su propósito sus círculos más cercanos. Es la hora de los ciudadanos, de las personas, de la gente. Pero esta hora no podrá ser efectivamente un cambio cualitativo si no se arranca desde una perspectiva de desarrollo y cuidado de las consciencias. De ahí que se haga necesario definirse como ente y definir el propio Proyecto Vital, así como prepararse en el ejercicio de las habilidades que conducen al mejoramiento de las aptitudes y  capacidades para la consecución de un nuevo paradigma de consciencia abierto y armónico.


2.       Eje de la ética o desarrollo del “bienvivir”.

 Presupone la voluntad de participación en enfoques, técnicas o habilidades que permitan activar  la de potenciación de las capacidades. Es una perspectiva práctica que se sustenta sobre conceptos tales como:
      Escala de valores: Grado de estimación que se atorga a las distintas creencias, a aquello que se establece como valioso. 

         Noción de cómo se quiere vivir: En concordancia con la escala de valores se establecen las pautas de conducta que se presuponen más adecuadas.

Se compone de las elecciones que se llevan a cabo en el devenir cotidiano. Demasiadas veces en la historia de la filosofía se cuenta con la experiencia de pensadores que han desarrollado teorías especulativas, e incluso ideologías políticas, sin participar activamente en su realidad más cercana. Todas las decisiones y actos del día a día tienen que ver con un trasfondo filosófico de entender el mundo y la existencia. El desarrollo del  Proyecto Vital precisa de  un ejercicio de voluntad tanto para llevarlo a cabo, como en la consiguiente puesta a punto para participar en compromisos colectivos. Carece de sentido creer que las capacidades pueden perfeccionarse sin entrenamiento. Del mismo modo que parece absurdo insistir en el entrenamiento sin un objetivo previo. En numerosas muestras interculturales aparece la noción de una preparación, tanto física como de la intención, que favorece un estado óptimo para el crecimiento. Esta incluye aspectos diversos y complementarios, todos ellos importantes.



3. Eje de la participación o desarrollo de la “conciencia colectiva”.


Este eje es una consecuencia de la aplicación de los anteriores. Todos estos aspectos cobran su pleno sentido con la participación en proyectos colectivos que no sólo velen por la propia salud, sino por la realización de cada persona y de la colectividad en un clima de armonía y de cordialidad. El perfeccionamiento ético y de conocimiento conlleva un grado de madurez que se refleja en una proyección, profesional o de carácter voluntario, orientada hacia un avance en el campo social.  Se fundamenta en la  idea de que las personas son entes que sólo se llegan a actualizar  plenamente en la interacción social. El proceso de desarrollo de las potencialidades sólo se completa con una acción consciente dirigida hacia la mejora del bienestar de la colectividad. Se corresponde con una responsabilidad de actuación positiva hacia la comunidad.

La comprensión de que la optimización del individuo se completa con el conjunto conlleva a profundizar en la relación con los demás en forma de círculos concéntricos. Cada sujeto conciente no se encuentra aislado, sino que su acción positiva se refleja desde su entorno más próximo hacia esferas cada vez más amplias. El compromiso con un estilo de BonaVida se percibe y se expande desde los ámbitos más privados hasta la capacidad de acción social o política que cada sujeto sea capaz de ejercer en función de su aptitud. Esto exige un alto grado de responsabilidad, ya que no sólo se trata de progresar personalmente, sino también de entenderse como un nódulo en una red en constante interacción, una tupida malla de  relaciones que enriquece y hace crecer. Este proceso puede representarse en distintos niveles:

       Sentido de la vida: El primer paso es la percepción y aceptación de la misión personal, que se plasma en una acción orientada hacia el incremento del bienestar propio y colectivo.  
         Establecer vínculos: Es el cuidado de las relaciones con los más allegados, ya sean familia o amistades.  
         Sentido de colectividad: Es la comprensión y acoplamiento de la propia identidad dentro del grupo. Más allá del círculo personal existe un segundo círculo compuesto por allegados con los que se comparte trabajo, la pertenencia a una asociación, a un club, o la vecindad del mismo municipio o barrio. 
         Compromiso social: Este nivel supone ascender un grado de valor con referencia al anterior. La acción deja de ser parte de un ejercicio discrecional, para convertirse en una responsabilidad asumida con un objetivo claro de mejora de las condiciones de vida personales y colectivas.