lunes, 30 de diciembre de 2013

Preparando alcachofas para la cena

Asadas sobre las brasas son verdaderamente exquisitas


Si alguna verdura es especialmente valorada como producto delicado y propio de la buena mesa, es precisamente la alcachofa. Cruda, asada, al vapor o en cualquier forma que se prepare es sinónimo de calidad y buen gusto, y es apreciada en las mejores cocinas. Pero sobre todo, la alcachofa tiene una reputada fama por sus efectos depurativos y de la salud.

La característica más destacada de la alcachofa es su efecto protector del sistema digestivo, y más concretamente sus beneficios sobre el funcionamiento hepático biliar, ya que favorece la secreción de bilis y regenera el hígado. Esto es debido a una sustancia un tanto amarga llamada cinarina que actúa sobre las células del hígado logrando que aumenten su producción de bilis. La cinarina facilita el vaciamiento de la vesícula, de modo que combate las afecciones biliares y la formación de  piedras. Por eso mismo, facilita las digestiones pesadas de las grasas y regulariza las funciones  del intestino.

La cinarina actúa también sobre las células del riñón, provoca una mayor producción de orina, y un eficaz efecto diurético que mitiga la retención de líquidos o edemas. Estas propiedades depurativas ayudan al organismo a desechar toxinas, a limpiar la sangre y a acelerar el metabolismo provocando una constante quema de calorías. Favorecen la eliminación de urea, colesterol y ácido úrico, así como de desechos de alcohol u otras drogas. Como las alcachofas son muy ligeras y contienen un elevado porcentaje de agua y de fibra, son muy adecuadas para las dietas de adelgazamiento y para la celulitis. Por si fuera poco, su carbohidrato principal es la inulina, beneficiosa para las personas con diabetes porque no aumenta los niveles de glucosa, y que es asimismo, muy favorecedora del desarrollo de la flora intestinal. También ayuda a disminuir los niveles de colesterol en la sangre y a proteger de la arteriosclerosis.

Comer alcachofa está indicado para todos. Además de todas sus propiedades nos aporta  sales de calcio y de potasio, minerales como hierro y fósforo, vitaminas A, C y  B3, y oligoelementos como el cobre y el manganeso. Su característico sabor es aperitivo, de modo que se recomienda en casos de inapetencia. Sólo deben moderar su consumo las mujeres lactantes, porque parece que modifica el gusto de la leche materna. Otras virtudes no tan conocidas son su efecto sedante sobre la tos y su adecuada función en casos de ansiedad y enfermedades nerviosas.

En cocina se ha considerado la alcachofa como un alimento fino y de lujo. Tiene el acierto de su sabor particular, ligeramente amargo al principio y dulce al final. Por eso, permite las preparaciones más sencillas sin perder su valor. Cuando es tierna, es un placer comer el corazón crudo en ensaladas, cortado finamente y aderezado con ajo, perejil y limón, que se usa siempre para evitar que ennegrezca. Crujiente y jugosa,  provoca una sensación de frescor en la boca. Cuando se prepara, morder la parte más blanca de las hojas que se arrancan es un delicado placer para el paladar. Otros modos de comerla es hervida al vapor o con una cantidad mínima de agua, para evitar que se pierdan sus vitaminas. Asada sobre las brasas o en el horno, ligeramente aderezada es verdaderamente exquisita. También es muy apropiada en estofados y cocida con arroz o patatas. Siempre se ha de aprovechar el caldo de su cocción, por sus efectos de salud. Incluso se hacen decocciones de sus hojas para utilizar como tisana depurativa y revitalizante. Incluso se puede tomar un zumo vitamínico licuándola junto con zanahoria y limón.

Cuando vayamos a comprar alcachofas las buscaremos frescas, que pesen, con hojas prietas, de tacto duro y sin manchas. Hay diferentes variedades, la mayoría verde oscuro pero también algunas moradas. Las primeras que llegan, con el otoño, provienen del litoral mediterráneo y son alargadas y pequeñas. Más hacia la primavera llegan las de Tudela, de forma más redondeada y con un orificio circular en la parte superior. Son muy  tiernas y sin en su interior.

El consumo de las alcachofas tiene un efecto especial sobre la percepción del gusto de la mayoría de las personas. Hay catadores que están convencidos que las alcachofas arruinan el sabor de los buenos vinos. Su ácido orgánico modifica la percepción del dulce en la mayoría de las personas. Para observarlo basta con tomar un vaso de agua después de haber comido alcachofas.

Otros usos de la alcachofa son en la industria cosmética, que  utiliza el zumo por sus calidades bio-activas, vivificantes y tónicas para la piel. También  se extrae su esencia  para licores aperitivos y digestivos.

viernes, 29 de noviembre de 2013

¡Cielos, las grasas!




De los tres grupos de grandes nutrientes, carbohidratos, proteínas y grasas, los lípidos son los que generan más confusión en su uso. A menudo tienen mala fama porque sólo se conoce de ellos que su exceso se acumula y nos puede engordar. Debemos saber que no todos los tipos de grasa son iguales y que la proporción de consumo diario se estima a razón de un 25-30%. Sus importantes funciones orgánicas consisten en:

·         Como vehículo por el que circulan las vitaminas liposolubles A, D, E y K.
·        Forman parte de las membranas de las células, especialmente del sistema nervioso y el cerebro.
·         Para resguardar de posibles golpes algunos órganos, como los riñones.
·         Protegernos de los cambios de temperatura.

Lo que sucede es que muchos compuestos grasos no se detectan fácilmente porque están camuflados entre otros nutrientes, y por eso a menudo se suele exceder el porcentaje idóneo, que se acumula en las células adiposas del cuerpo. Además determinados lípidos tienden a interferir en el funcionamiento normal del sistema cardiovascular. Por ello es indispensable aprender a distinguir entre los necesarios y los perjudiciales. La división se establece según su composición química y su relación con el organismo:

·         Grasas insaturadas: Ejercen funciones orgánicas imprescindibles para el organismo y neutralizan los efectos de las grasas perjudiciales, como el exceso de colesterol dañino. La mayoría son de origen vegetal y permanecen líquidas a temperatura ambiente, como los aceites. Su consumo en crudo es deseable y beneficioso. Cuando se fríen los aceites o se tuestan los frutos secos, el calor las vuelve saturadas. Hay de dos tipos:

o        Monoinsaturadas: Se encuentra en aceites vegetales de presión en frío, especialmente en el aceite de oliva, en el aguacate, los frutos secos y las semillas oleaginosas.
o        Poliinsaturadas: Están formadas por ácidos grasos esenciales como los ácidos omega 3 y omega 6. Sólo las podemos obtener por la dieta. En aceites vegetales de presión en frío, frutos secos como o las nueces y semillas como el lino y las pipas de girasol. El aceite de pescado azul aporta omega 3.

·         Grasas saturadas: Se reconocen porque son sólidas a temperatura ambiente. No son recomendables, porque elevan el nivel de colesterol dañino y la probabilidad de formación de trombos en la sangre. La mayoría se encuentran en alimentos de origen animal, como carnes, embutidos, quesos, mantequilla, o yema de huevo. Pero también las hay de origen vegetal como las mantecas de cacao o de palma.  No deberían sobrepasar un 5% del total de lípidos.
·         Grasas trans: Son grasas que han cambiado su composición por procesos industriales, como las margarinas, que proceden de aceites vegetales, pero se han hidrogenado para darles una consistencia sólida y estabilidad, con lo cual pasan de ser insaturadas a saturadas. Son las más perjudiciales porque elevan los niveles de colesterol dañino al tiempo que disminuyen los de colesterol saludable, con lo que incrementan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes. Se utilizan con frecuencia en comidas rápidas, bollería industrial, alimentos procesados y fritos.

viernes, 18 de octubre de 2013

Boniato: sabroso magma


La pulpa de los boniatos tiene el mismo color candente de la lava.  Una vez asados, con el aspecto terroso de su piel simulan ser piedras que rompen incandescentes en puro magma humeante, lleno de aroma, luz y calor. Ardor nutricio de las entrañas de la tierra. Fuego inofensivo que proporciona vida y alimento. En el territorio de los antiguos volcanes andinos y del istmo americano lo saben bien, y la batata o camote significa sustento, casi tan apreciado y divino como el propio maíz. Había sido elemento básico de las dietas precolombinas mucho antes de que Linneo lo bautizara con el nombre de Ipomea batatas, de la  familia de las Convolvuláceas, sin ningún tipo de parentesco con las patatas, a pesar de su aspecto. Figura en la lista de los alimentos más importantes del mundo, tras el arroz, el trigo, el maíz y la mandioca, por ser una fuente muy importante de hidratos de carbono y de betacarotenos. Incluso la patata queda empobrecida a su lado. Nosotros los encontramos casi exóticos, aunque se encuentran todo el otoño en el mercado. Debemos aprender a valorarlos y usarlos más allá de fechas limitadas.

Se cultiva tanto en regiones tropicales y subtropicales como en los países cálidos de nuestras zonas templadas.  Es una planta de tallos trepadores, de 2 a 3 metros de largo, grandes flores rojas y frutos triangulares y negros. Las raíces numerosas y ramificadas, dan origen a gruesos tubérculos, los boniatos, de largas formas ahusadas, en todos los tonos del naranja al rojo o al ocre, y que pueden llegar a pesar hasta 3 Kg., aunque los de tamaño medio oscilan sobre los 200 gr. Su pulpa es tierna, carnosa y dulcemente  perfumada.

Las variedades se diferencian por la forma, el tamaño, el color de la pulpa y el dulzor. Las diferencias de sabor de los distintos tipos de boniato se deben sobre todo a su contenido en carbohidratos. Algunos cultivos intentan aumentar la relación de almidón frente a los azúcares, para que sea cada vez más aceptado como alimento básico en guisos con verduras y purés. Las variedades de color rosa y anaranjado son las más ricas en caroteno, precursor de la vitamina A. Son más dulces y suelen tomarse asados o en postres
  • Boniato común: de sabor dulce, su color oscila entre el amarillo y el naranja intenso. Los de “veta roja” tienen el corazón más oscuro.
  • Boniato de Sudamérica: de pequeño tamaño, posee una carne muy dulce de color anaranjado.
  • Boniato rosado de Málaga: voluminosos y ovoides, de color rojo con tendencia al castaño por fuera. Muy productivo y de buen sabor.
  • Boniato de amarillo de  Málaga: pulpa amarillo claro o blanco, poco dulce.

Al comprar los boniatos hay que elegirlos con la piel suave y firme al tacto. Han de ser bien duros y verse muy frescos. Para postres se eligen los de pulpa anaranjada, que son más dulces, y para guisos y purés los de pulpa blanquecina. Es una buena idea lavarlos debajo del grifo de agua y rasparlos, para eliminar la tierra y prevenir la decoloración de su interior. Se guardan en un lugar fresco, oscuro y aireado, lejos de las fuentes de calor, pero no en la nevera.

En cocina los boniatos están considerados como los más deliciosos de todos los tubérculos, no sólo por su sabor, sino también por su versatilidad. En Sudamérica se utilizan en muchos platos tanto dulces como salados y aquí el interés por la alimentación natural está intensificando su consumo. La forma más digestiva de comerlos es asados. Se les practica dos cortes y se hornean durante una hora a 190º C. De esta forma sencilla son ligeros porque no precisan aderezo ninguno, y se saborea en toda plenitud su delicado y perfumado aroma. A pesar de la tradición, no es aconsejable mezclarlos en una misma comida con castañas, porque la mezcla es flatulenta e indigesta. Lo ideal sería tomarlos solos, como en una merienda, que incluso se puede llevar a la escuela, o bien como segundo plato de una cena, tras una ensalada ligera.

Otra forma de consumo habitual es como postre. Se utilizan para hacer compotas, como relleno de empanadillas y hojaldres, en galletas, confituras y como ingrediente de pasteles. Para ello se acostumbran a cocer con piel durante 20 minutos y se pelan antes de mezclarlos con el resto de ingredientes como almendra, piñones o higos, pasas y ciruelas desecadas. También es amigo de la ralladura de limón, la canela y la vainilla. Combina bien y contrasta su sabor  con algunos  productos lácteos, como el requesón, y con frutas dulces de temporada, como las granadas.

Pero su valor alimenticio y su sabrosa pulpa lo hacen indicado en la elaboración de muchos otros platos. Pelado y a trozos es un ingrediente muy apreciado en potajes, estofados y purés ya que es más digestivo que la patata. Combina bien con cebolla y todo tipo de hortalizas que hacen contrastar colores y sabores, como el pimiento verde o el puerro. En muchos países gusta de aderezarlo con pimienta.

VALOR NUTRICIONAL

El boniato es uno de los tubérculos más saludables. Nos proporciona una valiosa cantidad de nutrientes. Su valor energético es superior al de la patata, y además posee mayor cantidad de hierro, betacarotenos y vitamina C. Se considera que un alimento es rico en un nutriente cuando una ración -200 gr. de boniato- aporta más del 10% de las necesidades diarias:

  • Carbohidratos: 49 gr. Su almidón está compuesto en su mayor parte por amilopectina que es fácilmente digestible y tiene también un contenido apreciable en azúcares. Recordemos que el consumo de carbohidratos ha constituir la mitad de una dieta bien equilibrada. Por su cualidad regeneradora es muy bueno para los que precisan energía, para niños y ancianos y para personas débiles. Sólo deben limitarlo las personas que padecen diabetes.
  • Fibra: 17%. Gran cantidad de hemicelulosa, que es más blanda que la celulosa. Por eso es más asimilable que otras hortalizas, e incluso ejerce un efecto balsámico para las molestias del tracto digestivo. Es muy saciante, y como no aporta grasas es más ligero que otros productos más desequilibrados. Sin embargo, no es laxante, porque las antocianinas de su corteza le dan un cierto valor astringente.
  • Betacarotenos o provitamina A: 250 %. Más que espectacular, una sola pieza dobla las necesidades diarias. Cuanto más anaranjado más cantidad contiene. Son importantísimos antioxidantes que protegen la formación y mantenimiento de la piel, las membranas mucosas, los huesos, dientes y muy  especialmente los ojos y la vista. Participan en la formación de enzimas y hormonas, y en la prevención de infecciones.
  • Vitamina C: 76%. Otro antioxidante fundamental, que refuerza el sistema inmunológico, y protege contra enfermedades infecciosas y degenerativas. Reduce el riesgo de padecer cardiopatías. Facilita la absorción del hierro. Participa en los procesos de desintoxicación del hígado. Favorece la buena cicatrización y convalecencia. Ayuda a evitar el insomnio y el ánimo deprimido.
  • Vitaminas del grupo B: especialmente piridoxina o B6 (30%),  ácido pantoténico o B5 (20%),  riboflavina o B2 (20%),  ácido fólico o B9 (14%) y tiamina o B1 (15%). Es esencial su acción conjunta sobre el sistema nervioso, contra la ansiedad y el decaimiento. También para el mantenimiento de todos los tejidos, tal como puede observarse en la belleza  de la piel, el cabello y las uñas.
  • Minerales: Hierro (10 %) necesario para la producción de hemoglobina, contra la anemia y falta de energía. Potasio (10%)  excelente para personas con hipertensión arterial, y para la eliminación de líquidos. Manganeso (14 %) oligoelemento con función antioxidante.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Viu plenament i crea el món que vols

Quan som actius en la cura de la nostra salut i emocions, així com en les relacions amb els altres i l’entorn, gaudim d’una experiència de vida sana, joiosa i coherent.

jueves, 26 de septiembre de 2013

¿Qué es Bonavida099?

BonaVida 099 es un proyecto filosófico que consiste en un propósito de actualización de las propias capacidades con el objetivo de conseguir una vida más plena personal y colectivamente. BonaVida 099 llama a recrear el ideal de liberación de una vida filosófica. Es, al mismo tiempo, un llamamiento al compromiso en un momento histórico en que la pasividad no es inocente y donde cada pequeña acción consciente puede significar un gran paso. Significa una reflexión sobre la responsabilidad que cada persona tiene con referencia a su propia vida y como su acción o inacción repercute en todo su entorno. Por eso, invita a la participación activa como sujetos en un propósito de progreso que se configura sobre tres ejes.

 1.      Eje del conocimiento o desarrollo de la “conciencia de sí”.

 El primer paso para participar de un proyecto como BonaVida 099 es aceptar el precepto de auto conocimiento  
       Noción de uno mismo: Descubrimiento y aceptación de las características propias, del potencial cuyo desarrollo conduce hacia la excelencia.

         Visión del mundo: Esclarecer conceptos y creencias en relación a la vida, los demás y el entorno.

Este proyecto puede ser entendido como un compromiso que no supone simplemente desarrollar una idea, o un negocio, sino desplegar la propia esencia, aquello que hace única a cada persona, para lo que está capacitada y en lo que puede ser útil y beneficiosa. Tras esclarecer las creencias relacionadas con el entorno, el análisis de las capacidades desemboca en el planteamiento de los objetivos de la existencia y en cómo se puede llevar a cabo un plan de vida en coherencia con los mismos.

Estas predisposiciones se configuran en cada persona junto con los diversos aprendizajes de una manera exclusiva, que permite el desarrollo de sus habilidades de un modo que para otro sujeto no sería posible. El cuidado de estos talentos puede llevar a la excelencia en algunos campos, lo cual es un bagaje que puede y debe ser trasladado al campo  comunitario, en tanto que es en el conjunto del ejercicio de estas destrezas debidamente planteadas y perfeccionadas donde puede establecerse un real progreso en lo social, en lo científico, en lo cultural, en lo político, en lo artístico y en todas las ramas en que un ser humano sea capaz de plantear un proyecto vital, desarrollarlo y difundirlo.

En el actual momento histórico se están produciendo cambios profundos en los paradigmas y las estructuras de lo real. Los poderes fácticos, económicos y políticos a menudo no ofrecen respuestas adecuadas para resolver los retos de justicia social y emancipación humana que el nuevo siglo nos exige. El descontento y el desconcierto de una gran mayoría de ciudadanos del mundo dejan paso a un movimiento global en el que millones de personas anónimas se convierten en sujetos activos comprometidos con ideales de coherencia ética y que activan con su propósito sus círculos más cercanos. Es la hora de los ciudadanos, de las personas, de la gente. Pero esta hora no podrá ser efectivamente un cambio cualitativo si no se arranca desde una perspectiva de desarrollo y cuidado de las consciencias. De ahí que se haga necesario definirse como ente y definir el propio Proyecto Vital, así como prepararse en el ejercicio de las habilidades que conducen al mejoramiento de las aptitudes y  capacidades para la consecución de un nuevo paradigma de consciencia abierto y armónico.


2.       Eje de la ética o desarrollo del “bienvivir”.

 Presupone la voluntad de participación en enfoques, técnicas o habilidades que permitan activar  la de potenciación de las capacidades. Es una perspectiva práctica que se sustenta sobre conceptos tales como:
      Escala de valores: Grado de estimación que se atorga a las distintas creencias, a aquello que se establece como valioso. 

         Noción de cómo se quiere vivir: En concordancia con la escala de valores se establecen las pautas de conducta que se presuponen más adecuadas.

Se compone de las elecciones que se llevan a cabo en el devenir cotidiano. Demasiadas veces en la historia de la filosofía se cuenta con la experiencia de pensadores que han desarrollado teorías especulativas, e incluso ideologías políticas, sin participar activamente en su realidad más cercana. Todas las decisiones y actos del día a día tienen que ver con un trasfondo filosófico de entender el mundo y la existencia. El desarrollo del  Proyecto Vital precisa de  un ejercicio de voluntad tanto para llevarlo a cabo, como en la consiguiente puesta a punto para participar en compromisos colectivos. Carece de sentido creer que las capacidades pueden perfeccionarse sin entrenamiento. Del mismo modo que parece absurdo insistir en el entrenamiento sin un objetivo previo. En numerosas muestras interculturales aparece la noción de una preparación, tanto física como de la intención, que favorece un estado óptimo para el crecimiento. Esta incluye aspectos diversos y complementarios, todos ellos importantes.



3. Eje de la participación o desarrollo de la “conciencia colectiva”.


Este eje es una consecuencia de la aplicación de los anteriores. Todos estos aspectos cobran su pleno sentido con la participación en proyectos colectivos que no sólo velen por la propia salud, sino por la realización de cada persona y de la colectividad en un clima de armonía y de cordialidad. El perfeccionamiento ético y de conocimiento conlleva un grado de madurez que se refleja en una proyección, profesional o de carácter voluntario, orientada hacia un avance en el campo social.  Se fundamenta en la  idea de que las personas son entes que sólo se llegan a actualizar  plenamente en la interacción social. El proceso de desarrollo de las potencialidades sólo se completa con una acción consciente dirigida hacia la mejora del bienestar de la colectividad. Se corresponde con una responsabilidad de actuación positiva hacia la comunidad.

La comprensión de que la optimización del individuo se completa con el conjunto conlleva a profundizar en la relación con los demás en forma de círculos concéntricos. Cada sujeto conciente no se encuentra aislado, sino que su acción positiva se refleja desde su entorno más próximo hacia esferas cada vez más amplias. El compromiso con un estilo de BonaVida se percibe y se expande desde los ámbitos más privados hasta la capacidad de acción social o política que cada sujeto sea capaz de ejercer en función de su aptitud. Esto exige un alto grado de responsabilidad, ya que no sólo se trata de progresar personalmente, sino también de entenderse como un nódulo en una red en constante interacción, una tupida malla de  relaciones que enriquece y hace crecer. Este proceso puede representarse en distintos niveles:

       Sentido de la vida: El primer paso es la percepción y aceptación de la misión personal, que se plasma en una acción orientada hacia el incremento del bienestar propio y colectivo.  
         Establecer vínculos: Es el cuidado de las relaciones con los más allegados, ya sean familia o amistades.  
         Sentido de colectividad: Es la comprensión y acoplamiento de la propia identidad dentro del grupo. Más allá del círculo personal existe un segundo círculo compuesto por allegados con los que se comparte trabajo, la pertenencia a una asociación, a un club, o la vecindad del mismo municipio o barrio. 
         Compromiso social: Este nivel supone ascender un grado de valor con referencia al anterior. La acción deja de ser parte de un ejercicio discrecional, para convertirse en una responsabilidad asumida con un objetivo claro de mejora de las condiciones de vida personales y colectivas. 



domingo, 18 de agosto de 2013

A más calor, más sandía

Toda la exuberancia tropical del Africa se encuentra encerrada en este enigma de corteza verde que es la sandía. Su exultante pulpa roja se consideraba objeto de veneración en ese continente, y los antiguos faraones las tenían por uno de sus tesoros más preciados, en una tierra de  desierto que comprende bien el valor del agua. El medievo nos las dio a conocer, junto a la cultura de Al Andalús, ofreciendo la riqueza de su jugo. Y entonces como ahora una tajada de sandia en un día ardiente significa al mismo tiempo saciar hambre y sed.

Todavía pueden verse en los mercados de verano de algunas poblaciones camiones y puestos con centenares de sandías. De dimensiones considerables, una sandía mediana alcanza con facilidad los cinco kilos, por lo que en ocasiones se vende partida por la mitad. Las hay con la piel de un verde oscuro y algunas más claras, o a franjas de distintos tonos. Algunas son verdaderamente redondas y otras ligeramente ovaladas. La pulpa suele ser roja o de color rosa subido de tono, aunque también las hay más claras, casi amarillas o ligeramente rosadas. Toda la pulpa está salpicada de sus peculiares semillas. Sólo algunas variedades híbridas carecen de ellas.  Para poder elegirla dulce y jugosa conviene que tenga peso y que la corteza ceda ligeramente a la presión de los dedos. Algunas presentan una mancha pálida que delata sobre que parte ha descansado cuando estaba en la mata. La falta esta mancha significa que ha sido cosechada inmadura y tendrá menos sabor. Un ligero golpe con la palma de la mano ahuecada debe producir un sonido sordo.

Comer sandía tiene un efecto parecido a tomar una bebida isotónica, que refresca porque además de un 93 % de agua ofrece una valiosa riqueza en sales minerales, oligoelementos, vitaminas y un pequeño porcentaje de azúcares. De este modo el líquido se estabiliza y aprovecha al máximo. Es especialmente recomendable para calmar la sed en su época natural de verano, cuando el calor provoca una gran sudoración y pérdida de líquido y sales minerales. Esta gran riqueza de líquido y nutrientes se ha aprovechado tradicionalmente para ayudara a la producción de leche en las madres lactantes, así como para bajar la fiebre de un modo natural en las pequeñas infecciones. Es característica su acción diurética y desintoxicante, una verdadera fuente de limpieza interna, que viene potenciada por la presencia de potasio frente al bajo nivel de sodio.  Estimula el funcionamiento de los riñones y las vías del sistema urinario, para que funcionen con mayor eficiencia, sin problemas de retención de líquidos, edemas ni celulitis. Carente de grasas, y con menos azúcares que otras frutas,  su nivel calórico es muy reducido, por lo que se puede utilizar como fruta base para dietas depurativas y adelgazantes, acompañada de otros platos crudos o hipocalóricos. Además, tiene la virtud de ser muy saciante, elimina el apetito y contribuye a limitar el consumo de otro tipo de alimentos más calóricos.  

Algunos de los compuestos que nos aporta tienen una actividad antioxidante, protectora de las células, los tejidos y la piel. Entre ellos destaca el licopeno, que es un caroteno precursor de la vitamina A  causante de su característico color rojo y que tiene una importante función anticancerosa y protectora de las arterias. La proporción de las antioxidantes vitaminas C y E es discreta, pero representativa, ya que la sandía es una fruta que se consume en cantidades considerables por ser tan digestiva y ligera. Otros oligoelementos con esta función son el zinc, el cobre y el manganeso, todos ellos bien representados en la sandia, y que actúan como activadores enzimáticos y en la separación del superóxido dismutasa, lo cual repercute activamente en la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas y degenerativas. Otros aspecto que le ha valido su merecida fama de remineralizante es la presencia d minerales tan impor6tanes para la salud e huesos y dientes como el calcio, el magnesio y el fósforo, así como del antianémico hierro. También se encuentran vitaminas del grupo B, tiamina, riboflavina y niacina, que colaboran en una acción antiestrés.

miércoles, 17 de julio de 2013

ALIMENTOS RICOS EN HIERRO



Algunas personas vegetarianas se preocupan por sus niveles de hierro, y temen padecer anémias. Nada más lejos de la realidad. Hay muchos alimentos ricos en hierro en la dieta vegetal. Además, es habitual tomar productos crudos como frutas y ensaladas, que tienen vitamina C que favorece su absorción, igual que el ácido fólico  o B9 presente en las hortalizas de hoja.
Los albaricoques, frescos o en orejones, son una excelente fuente de hierro
Ahí va una lista de alimentos con mucho hierro:
(En mg por 100 gr)

 Levadura de cerveza                           17,5
Jengibre                                             17,0
Chocolate en polvo descremado            12,0
Sésamo                                              10,0
Mijo                                                    9,0
Germen de centeno                              9,0
Soja                                                    8,6
Copos de salvado                                 9,0
Perejil                                                 8,0
Germen de trigo                                   7,5
Pistacho                                              7,3
Altramuz                                             7,6
Pipas de girasol                                   7,0
Judía seca                                          7,0
Lenteja                                               6,9
Orejón de melocotón                            6,5
Garbanzo                                            6,5
Rebozuelo o rossinyol                          6,5
Piñón                                                   5,2
Copos de avena                                    5,1
Orejón de albaricoque                         5,0
Almendra                                             4,7
Centeno                                               4,6
Espelta                                                4,2
Espinaca                                              4,1
Avellana                                              3,8
Salvado                                               3,6
Nuez del Brasil                                    3,4
Trigo                                                   3,3
Trigo sarraceno                                   3,2
Higo seco                                            3,2
Muesli                                                 3,0
Pan de centeno integral                       3,0
Berro                                                  2,9
Anacardo                                            2,8
Cebada                                                2,8
Uva pasas                                            2,7
Hinojo                                                 2,7
Acelga                                                 2,7
Arroz integral                                     2,6
Dátil                                                    2,5
Ciruela seca                                        2,3
Zanahoria                                            2,1
Cacahuete                                           2,1
Nuez                                                   2,1
Copos de maíz                                      2,0
Pan de trigo integral                            2,0
Coco                                                    2,0
Mantequilla de cacahuete                    1,9
Cebollino                                             1,9
Guisante                                              1,9
Col rizada                                           1,9
Tofu                                                   1,8
Aceituna verde                                    1,7
Pepinillo                                              1,6
Col de Bruselas                                    1,5
Maíz                                                    1,5
Alcachofa                                           1,5
Calabacín                                            1,5
Castaña                                               1,4
Ajo                                                      1,4
Brécol                                                 1,3
Aceite de germen de maíz                    1,3
Rabanito                                              1,2
Puerro                                                 1,1
Champiñón                                           1,1
Coliflor                                               1,1
Ciruela Claudia                                    1,1
Frambuesa                                           1,0
Fresa                                                  1,0
Miel                                                    1,0
Grosella                                              1,0
Lechuga                                               1,0
Tapioca                                               1,0
Arándano                                            1,0
Patata                                                 1,0